Barcelona vivió intensos conciertos el fin de semana del 24 y 25 de abril con las actuaciones de Capros y Joanna Crass. La banda barcelonesa Capros presentó su nuevo disco en Sauvage Club, mientras que Joanna Crass teloneó a Cardellino en Razzmatazz, consolidando su crecimiento en el circuito nacional.
Joanna Crass brilla en Razzmatazz
El pasado 25 de abril, Cardellino actuó en Razzmatazz como parte de su gira europea, en una de las salas de mayor referencia del directo en España. Joanna Crass abrió la noche con un set muy bien recibido por el público, que respondió con aplausos y vítores desde los primeros temas. Más allá del formato de teloneo, su actuación confirmó el buen momento que atraviesa la artista barcelonesa y su creciente conexión con la audiencia.
Uno de los momentos destacados llegó cuando Joanna Crass volvió al escenario junto a Cardellino para interpretar «¿Quién pudiera?», reforzando la complicidad entre ambos y ampliando su impacto en una sala entregada. Con millones de reproducciones, Joanna Crass continúa consolidando su propuesta, una fusión de pop, indie y electrónica con narrativa generacional, tras el lanzamiento de Vértigo, posicionándose como uno de los nombres emergentes a seguir en el circuito nacional.
Capros desata la energía en Sauvage Club
El viernes 24 de abril, Capros actuó en Club Sauvage, ubicado en Plaça Reial y consolidado como uno de los espacios activos del circuito de conciertos en Barcelona. El show formó parte de la presentación en directo de su segundo álbum, A Esta Invitamos Nosotros, publicado en febrero de 2026 y señalado por distintos medios como un paso adelante en su sonido y proyección dentro de la escena alternativa nacional.
Sobre el escenario, la banda formada por Miguel, Lucas, Iván y Álex desplegó una propuesta que combina melodías pop, garra punk rock, guitarras con ADN emo noventero y la efervescencia del indie español. El directo se caracterizó por la intensidad, el pogo y la conexión constante con el público, confirmando el momento que atraviesa el grupo como una nueva hornada barcelonesa que entiende el directo como espacio de desahogo colectivo, con canciones inmediatas y coreables atravesadas por una mirada generacional.
En una sala de formato cercano como Sauvage, la propuesta de Capros encontró el contexto ideal: proximidad, energía y un público alineado con una banda que ya empieza a consolidarse como uno de los nombres a seguir dentro del circuito emergente.


