Zarzuela castiza de Federico Chueca, Agua, azucarillos y aguardiente retrata el Madrid alegre y bullicioso de 1897.rnrnEn el Paseo de Recoletos desfilan vendedoras, chulapones y aguadoras, mostrando los personajes más típicos de la capital. Los enredos amorosos de Pepa, Lorenzo, Manuela, Vicente y Serafín provocan situaciones cómicas llenas de chispa y frescura.rnrnCon su música vibrante y su humor desenfadado, esta obra sigue siendo un retrato entrañable del espíritu madrileño.rn


