Anne Lukin, la cantante navarra de Iruña, lanza su primer single en euskera titulado «Nere zortea», una obra que pone a prueba su suerte al explorar la superstición desde la ironía. Sumergida en un sonido soft rock con un ritmo groovy y destellos de distorsión, la artista reflexiona sobre rituales populares como las bragas rojas, cruzar los dedos, soplar una pestaña y, fundamentalmente, el gato negro, cuestionando si realmente funcionan para mantener la fe.
El nuevo tema destaca por una sonoridad dulce y casi mágica, apoyada en una instrumentalización orgánica donde las guitarras suaves lideran la composición. La melodía del estribillo es imposible de no tararear tras la primera escucha, y la canción repasa imágenes coloridas que resaltan la ironía de la suerte, como se refleja en la letra: «Guardar el trébol de cuatro hojas, Decir amén al horóscopo / Y cruzando los dedos pregunto si fuiste milagro o maldición».
El vídeo y la creación detrás de «Nere zortea»
El vídeo oficial, dirigido por Sergi Páez de Vespre Films, lleva a Anne Lukin a un mundo surrealista donde intenta ganarse el cariño de la suerte, inmortalizada en un precioso gato negro. La canción fue compuesta por Anne Lukin junto a Víctor Valiente, quien también coprodució el tema con ella, permitiendo mirar a través de una pequeña ventana hacia su universo creativo y colorido.
Este primer lanzamiento en solitario en euskera representa un paso fundamental para la artista, que comienza a incorporar esta dimensión de su identidad lingüística en su música. «Nere zortea» es una pequeña ventana hacia el álbum completo que cobrará vida a principios de 2027, un segundo disco íntimo y emocional que Anne regresa con él después de cinco años desde su debut.
Anne Lukin, con 25 años, ha logrado encontrar un estilo propio y único que rompe los confines del pop con destellos de diferentes géneros y estéticas sonoras. Su propuesta, construida sobre sonidos orgánicos y sutiles elementos electrónicos, se basa en una capa de dulzura donde a veces trasciende cierta melancolía, especialmente en sus voces y coros, haciendo que todo lo que canta sea sentido como propio por quien escucha.


