SilFest Valdeorras ha cerrado su décimo aniversario consolidándose como uno de los festivales con mayor personalidad del verano, con una edición marcada por el lleno de actividades, un ambiente excelente y condiciones inmejorables a orillas del río Sil en O Barco de Valdeorras. Durante tres días de música, naturaleza y cultura, el festival orensano confirmó su excelente momento actual, reuniendo a amantes de la música, la naturaleza y la cultura en un punto de encuentro que va mucho más allá de la等操作.
Un entorno privilegiado como protagonista
El río Sil se convirtió una vez más en el mejor refugio para los asistentes llegados de diferentes puntos de España, especialmente frente a las altas temperaturas que marcaron buena parte del territorio. Las zonas de descanso junto al agua, las catas de vino, la oferta gastronómica y los talleres complementaron una experiencia que distingue al SilFest dentro del panorama festivalero, ofreciendo un formato humano donde la música convive con el paisaje, el vino y la gastronomía.
Programación musical de artists emergentes y consolidados
La celebración arrancó el jueves con un concierto de La Gloria y la fiesta inaugural de Txetxu DJ, seguido de una jornada intensa el viernes protagonizada por Mazu, Zabriskie, Begut, La Paloma y Bum Motion Club, donde el espíritu del festival que apuesta por artistas emergentes y propuestas consolidadas brilló especialmente. El sábado cerró la edición con Vibra Mahou de Adrian Timms, los locales Sr. Jingles, Hinds, y por Morgan, cuya rock clásica congregó a una multitud frente al escenario principal, mientras L.A., Puño Dragón y DJ90 mantuvieron la magia de una edición inolvidable.
MiniSilFest y compromiso con todas las generaciones
El MiniSilFest volvió a posicionarse como uno de los espacios más queridos del festival, con conciertos de Henriko y Paco Nogueiras junto a talleres y actividades participativas que reunieron a decenas de familias durante todo el fin de semana. Esta iniciativa reafirma el compromiso del SilFest con una programación pensada para todas las generaciones, demostrando que es posible crecer sin renunciar a las señas de identidad que lo hacen único.
La organización agradece a artistas, patrocinadores, instituciones, voluntariado y, especialmente, al público que ha convertido el SilFest en una auténtica celebración colectiva, y desde hoy comienza la cuenta atrás hacia la undécima edición, ya que el décimo aniversario forma parte definitiva de la historia del festival.


